martes, 10 de enero de 2012

La lavanda, más que un aroma.............

El color  violeta se asocia con la nobleza y la espiritualidad, es un color secundario formado por dos primarios y opuestos: el rojo y el azul, mezclados al 50%, si variamos esta proporción y aplicamos más o menos blanco se consigue una amplia variedad de tonos: púrpura, lila, violeta, amatista, orquidea, morado, malva, escarlata, índigo, añil, ciruela, berenjena, lavanda...

Según la teoría de los colores el violeta y el morado son colores masculinos, tienen un significado de realeza, sabiduría, creatividad, intuición, reflexión y ambición.

La lavanda y el lila (violetas atenuados con blanco) son tonos más femeninos, románticos, nostálgicos y ayudan al equilibrio. El color lavanda nos recuerda a la Provenza Francesa, su luz, su clima, su aroma.......

El color púrpura representa la mágia y el misterio, aunque al ser un color poco frecuente en la naturaleza se considera artificial.

Un color en interiorismo puede favorecer, destacar, disimular, crear sensaciones, influyen en el espíritu y el ánimo y su elección se basa en factores estéticos, psíquicos, culturales, sociales y económicos.

La gama de violetas en interiorismo combina bien con neutros como blancos envejecidos, linos, tierras, marrones, piedras, maderas, creando ambientes cálidos y relajados, si le añadimos algun toque de amarillo     ( su complementario), generamos por medio del contraste sensaciones vibrantes y muy actuales.
Para ambientes más fríos los morados mezclados con blancos puros y  tonos grises serían la mejor elección.
Y para atmósferas mas romanticas y sosegadas la combinación con  tonos lavandas, rosas y neutros.